
En todos los tiempos, ha habido empresarios que crecen y ganan más dinero que los demás, a pesar de la situación de su entorno.
Los que así lo hacen son empresarios emprendedores, imaginativos, perseverantes, pulcros en los manejos administrativos, metódicos y organizados, observadores del entorno y sus cambios.
Pero también hemos visto fracasar empresas “consolidadas” en épocas de bonanza, a esto llamo: morir de éxito.
A veces tan sólo bastan pocos pasos para nuestro fracaso, aunque podríamos exhibir muchos más, describimos brevemente algunos de ellos:
- Ignorar a la competencia y creernos blindados.
No podemos creer que siempre tendremos el mercado para nosotros solos, los demás también piensan y observan. Pueden copiarnos y mejorar nuestros sistemas y estilos, hay que dar por seguro, que si somos líderes tratarán de emularnos. Así es que debemos mantenernos alertas con nuestra posición, los cambios que se operan en nuestros competidores y sus resultados sobre el mercado.
“No te preocupes por la gente que quiere robar o copiar tu trabajo. Preocúpate por el día en que dejen de hacerlo”
“Los buenos artistas copian, los geniales roban”
- Relajar las normas de control.
A pesar que en muchas pequeñas y medianas empresas los dueños llevan las riendas de los controles internos elementales: caja/bancos, a veces esto distrae de otros controles que pueden conllevar a fraudes, robos y pérdidas internas, desfalcos o graves y costosos errores administrativos y legales.
“La mejor estructura no garantizará los resultados ni el rendimiento. Pero la estructura equivocada es una garantía de fracaso”.
- Despilfarrar capital y no ser previsivo para las vacas flacas.
Todos hemos visto como empresarios se dan al boato de crear unas oficinas majestuosas, una flota de vehículos lujosos para los ejecutivos, y un largo etc. Este tipo de “inversión” rara vez es redituable, incluso en épocas duras son activos de baja conversión económica.
“El que compra lo superfluo, pronto tendrá que vender lo necesario.”
Sangrar el negocio con nuestros gastos personales.
No basta a veces con colocar en malas inversiones el capital de la empresa, sino que además colgamos de la empresa gastos que no sólo no tienen que ver con la gestión de la empresa, sino que peor aún le retraen grande sumas del circulante.
“Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco”.
- Resistencia al cambio y a actualizarse.
Siempre me he asombrado de la terquedad de un sector de empresarios que no quieren entender los cambios que se generan constantemente, la progresión de estos cambios son de una aceleración geométrica permanente. La administración, el marketing y las nuevas tecnologías por ejemplo, son ignorados como superfluos e innecesarios.
“Cuando soplan vientos de cambio, unos buscan refugios y se ponen a salvo y otros construyen molinos y se hacen ricos”.
“La competencia lleva por tanto, de la mano de su tendencia a muchas pequeñas ganancias y de su alto nivel de actividad económica, a la producción masiva, ya que cuanto más pequeña es la ganancia en cada uno de los bienes, más antieconómica resulta la rutina comercial y cuanto más dura es la competencia menos posible resulta llevar adelante un negocio con métodos anticuados y poco imaginativos”.

- No contar con buenos sistemas de información.
Para analizar nuestra situación y poder tomar decisiones acertadas es imprescindible contar con información actualizada disponible y precisa. A este efecto hay en el mercado proveedores de sistemas que ponen a nuestra disposición herramientas para la obtención de la información. Las aplicaciones varían obviamente dependiendo del tipo de actividad que se ejerce.
La importancia de la información es tan relevante para el área financiera, como para la logística, los RRHH, el marketing y las ventas. Las decisiones o no en cualquiera de estos rubros nos mantendrán lejos o cerca del éxito.
Los objetivos que se soliciten y recopilen de los sistemas de información deben ser siempre: SMART: eSpecificos, Mensurables, Alcanzables, oRientada a resultados y en Tiempo determinado.
“Cuando la información se organiza, surgen las ideas”.
“Al aumentar nuestra capacidad de obtener, procesar y distribuir información, la demanda de procesamiento de información cada vez más complejo crece incluso con más celeridad”.
- Los Detalles.
Los detalles son obviados en muchos casos porque piensan que lo importante es el producto final.
Sin embargo, en los detalles están la esencia de nuestros negocios. Empezaremos por marcar las instalaciones físicas de nuestras empresas, el buen mantenimiento, el aseo, el orden y la adecuada utilización de recursos como son la decoración, luminosidad, ventilación, etc. son ejes básicos para introducir nuestros productos y/o servicios, además nos permitirá desempeñar nuestras labores de manera amena y cónsona con nuestra condición humana.
La vestimenta apropiada acorde con el tipo de función que se ejecuta. La protección de las personas debe cumplirse conforme a la reglamentación y las leyes. Nuestra apariencia muchas veces atrae la confianza del público e indica el tipo de trabajo que realizamos. No me imagino un médico, un albañil, un piloto de carreras, un soldador, un militar, etc. sin la vestimenta indicada. Sirve también para que los Clientes sepan a quien dirigirse para solicitar atención.
La disposición y diseño de equipos, productos, embalajes, son parte igualmente de nuestra seguridad e imagen. Nuestra imagen corporativa y el uso de los logos, slogan, colores, etc. deben ser productos de estudio, seguimiento y de obligada aplicación en la actividad interna y externa.
“Los detalles son importantes: “por un clavo se perdió una herradura, por una herradura se perdió un caballo, por un caballo una batalla y por una batalla un reino”.
“Retail is details”

