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La historia de Jon.

Síndrome de Burnout. El síndrome de Burnout es una enfermedad asociada al trabajo, producto del estrés emocional e interpersonal. Se manifiesta en el trabajo con fatiga crónica, agotamiento emocional, falta de entusiasmo, despersonalización, baja realización personal y negación de lo ocurrido.

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La historia.
A pesar de la distancia hace unos años Jon vino a verme, quería hablar conmigo "face to face", por teléfono no me dio mayores explicaciones.
Llegó a mi oficina a media mañana, una buena hora para ir a tomar un café e intercambiar pareceres variados: familia, economía, política y por supuesto un poco de fútbol.
Quedamos en vernos a las dos para comer. Este tiempo lo aprovechó para dejar su equipaje en el hotel y ver un poco de los alrededores.
Nos reunimos a comer y me indicó por qué me había citado con algo de preocupación y hasta premura. Se aburría, no le gustaba levantarse de la cama para ir a su tienda, se fastidiaba en su trabajo, estaba desanimado, lo peor era que se había creado un ambiente nefasto, tanto en el entorno familiar como en el laboral. Como amigo, siempre me estuvo agradecido por los consejos y escuchas que había tenido para con él en su juventud cuando era mi alumno. No era mi área de trabajo, pero a algunas personas le inspiro esa sensación de sabiduría que dan los años y el cabello blanco.


Decidimos terminar la ingesta, tomar un descanso y reunirnos a partir de las 4 en mi despacho.
Le pedí que se pusiera lo más cómodo posible, cerré un poco las cortinas, bajé la temperatura y luego de cerrar la puerta desconecté los teléfonos. Me dispuse a escuchar, puse papel y lápiz delante de mí. Durante una hora habló de sus incomodidades, aletargamiento y falta de entusiasmo, sólo intervine para hacerle preguntas cortas que le ayudaran a explicarme la situación.
Su narración empezó por su situación, el negocio no iba tan bien como antes, tenía limitaciones de circulante, esto se reflejaba en casa por supuesto y enrarecía el ambiente familiar.
El negocio que con tanta ilusión y entusiasmo había montado ocho años atrás se había quedado en penumbras, dos nuevas y modernas tiendas del mismo sector se instalaron en la ciudad, la última hacía sólo año y medio, lo peor era que no tenían mejores precios, pero los Clientes fluían hacia ellos. El personal estaba desmotivado, tuvo que reducir un 10% la plantilla y el equipo de ventas vio reducidos sus ingresos al mermar las comisiones por el descenso en la facturación.
Cuando regresaba a casa, después de un día desalentador no tenía ganas para compartir con la familia, los niños se retiraban a sus habitaciones tan pronto lo veían entrar, Cristina se limitaba a poner la mesa y mantenerse callada, sólo comentaba las cosas de mutuo interés: los niños, pagos, colegio y poco más, y lo hacía de manera resumida. No participaba en los cambios de los niños, en su crecimiento físico e intelectual, no disfrutaba de la compañía de Cristi, en fin se iba a la cama fatigado emocionalmente.
El círculo se cerraba o abría, como queramos verlo en la mañana cuando se levantaba, cansado y desganado retornaba a la tienda y vuelta a empezar el ciclo pernicioso. Para colmo, había abandonado el deporte, no mantenía relación con sus compañeros de fútbol sala, estaba encerrado en sí mismo.
Cuando terminó, me levanté de mi silla, fui hacia él y le di un abrazo largo. Vi que su respiración cambiaba, su inspiración era más profunda y espaciada, hasta que finalmente se relajó. Quedamos en vernos al día siguiente a las 9.

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Cuando llegó yo ya tenía una propuesta para desmenuzar el problema, así es que le expliqué que mis recomendaciones, eran las interrogantes que él y sólo él debía plantearse y responderse.

 

Donde está

Donde quieres que esté

Cómo y cuándo lo cambiarás

 

 

 

Tu vida actual

 

Profesional

   

Familiar

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La empresa

 

Finanzas

   

Local

   

El Mercado

   

El Marketing

   

El Personal

   

La Competencia

   

Los Productos

   

Mi actitud

   

Quedamos en que lo rellenara con calma, a conciencia y objetivamente y nos volviéramos a reunir en una semana para analizar el estudio. Esta vez la reunión la haríamos por Skype.
Tras esta segunda reunión, para ir a "donde queremos estar", establecimos un plan con metas, objetivos y tiempos de realización. Cada semana nos veríamos durante media hora para verificar el desarrollo de nuestro plan de mejora.
Esa misma semana, Jon inició los cambios, el sábado por la tarde llevó a la familia al zoo, por la noche vieron juntos una peli en casa, el domingo fueron a la playa y se enteró de lo bien que nadaban los chicos, desconocía que tomaban clases de natación, Jon Jr. participaba en el equipo del cole. El lunes entró a la tienda sonriente, saludó cordialmente al personal, y por primera vez en mucho tiempo se tomó un tiempo para charlar y degustar un café con su Jefe de Ventas.
Una de los primeros cambios que implementó fue cambiar el horario de trabajo, entraban 10 minutos antes de abrir la tienda, a cambio de esto tendrían medio día libre adicional al mes. Durante estos 10 minutos exponían y enfatizaban los puntos de trabajo a realizar. Estimuló a los empleados para que participaran activamente en las discusiones y se implementaron algunas de sus sugerencias.
Consultó con una empresa dedicada al marketing, programaron algunos cambios importantes en la estructura de la tienda, se introdujo la tienda en la web 2.0. Por suerte en los años buenos, Jon había hecho un pequeño colchón para las contingencias, esto le permitió enfrentar los cambios con cierta comodidad.
Pasados seis meses, los cambios en la vida de Jon eran evidentes, volvió a tener vida familiar, su tienda tomó de nuevo una buena parte del mercado, incluso contrató a dos personas más.
Nuestro amigo Jon, ha tomado estas experiencias para sí y para los demás, actualmente colabora como mentor con emprendedores y con empresarios que como él han caído en el síndrome de Burnout.